Como ya he comentado en su propio hilo, el taller de Sant Cugat ha cerrado definitivamente.
Supongo que era una muerte anunciada, porque no hace ni 1 año cerraron el concesionario que tenían en el mismo bloque de edificios.
Eso me obligó a buscar otro taller, y como con la gente de Honda Tecnovallés no he tenido problemas me decidí a buscar qué otro de sus talleres me quedaba más cerca, siendo Sabadell el escogido (el otro es Terrassa).
Concerté cita para pasar la revisión A8 con poco más de 59.800 kmts.
Al llegar me recibe el jefe de recepción y busca mi ficha. Mueve el coche para entrarlo en taller y me comenta que los frenos van a pedir cambio antes del siguiente mantenimiento, que seguramente aguanten 2 meses tranquilamente pero no mucho más.
También comenta que no hay que hacer cambio hasta que oiga que llega a los testigos, pero una vez empiecen a “chillar” tengo que ir enseguida a cambiar so pena de castigar el disco.
Como en mi antiguo Clio ya doblé los delanteros por no cambiar pastillas (historias para no dormir), y lo de ir cada 2 meses a dejar el coche y tener que moverme con otro me da ascopena, decidí cambiar las 4 pastillas y olvidarme del tema.
Le comento que el reglaje automático de las luces no funciona, y cada vez que cargo un poco el coche voy alumbrando a las farolas y el resto de conductores se cagan en mí.
Toma nota y lo comentará con los mecánicos a ver que encuentran.
Al día siguiente voy a recoger el coche y me dice que uno de los reguladores de los faros daba fallo, y el sistema desconecta los dos reguladores si uno no funciona bien. Si vuelve a dar problemas y no regula, tendrían que cambiar dos opticas enteras, ya que el regulador va encastado dentro.
Aunque me avergüence decirlo, el coche lo entregué sucio por fuera y lleno de tierra por dentro (caminar por barro con el carro del bebé es lo que tiene), y lo recogí lavado y aspirado.
Al llegar al parking busco el libro de mantenimiento y me doy cuenta que no está, así que me toca ir otra vez a recogerlo.
El día que voy a recogerlo se me enciende la bombilla y antes de irme compruebo que esté todo correcto, no siendo así. No hay nada apuntado de lo que han hecho, así que vuelvo a recepción y la chica que me atiende rellena el libro, lo firma y lo sella.
Los puntos positivos de mi experiencia son: que el trato es muy correcto, el coche vuelve en perfecto estado de limpieza y dan muchas facilidades a la hora de concertar la cita.
Como puntos a mejorar: Tener que ir a buscar otro día el libro de mantenimiento y encontrarlo sin rellenar y que no me han dejado ver las pastillas de los frenos que han cambiado. No sé si hay obligación de hacerlo, pero cuando he ido a otros talleres (con la moto sobre todo), al cambiar piezas me enseñaban la vieja y me preguntaban si me las quería quedar.